LECCIONES DE PASCUA PARA UNA PLAGA MODERNA

"Cuando vea la sangre, pasaré sobre ti". (Éxodo 12:13)

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8 Apr 2020
LECCIONES DE PASCUA PARA UNA PLAGA MODERNA

Ha sido surrealista experimentar el bloqueo en Israel debido al Coronavirus al acercarse la fiesta de Pascua. Cada familia está confinada en su hogar para frenar la propagación de esta plaga, y es inevitable verr el paralelo con esa fatídica noche hace mucho tiempo cuando los Israelitas se encerraron en sus hogares, con la sangre del cordero rociada en los postes de las puertas, esperando nerviosamente y aguardando que el ángel de la muerte pasara.

 

Para el pueblo judío, la Pascua (Pésaj, en hebreo), es el evento de fundamental en su historia nacional y un momento de gran celebración. En su largo exilio, Pésaj ha sido una temporada de cautela y terror para los judíos que enfrentaban calumnias y pogromos sangrientos en esta época del año. Pero desde que Israel renació como nación, el pueblo judío ha estado seguro para celebrar este festival bíblico. Limpian a fondo la casa, queman jametz (levadura), comen el séder cantando con matza y vino en alegres reuniones familiares.

 

¡Pero este año no! Israel está pasando por la temporada de Pascua más difícil desde su renacimiento en 1948. Nadie puede abandonar sus hogares. Las familias extendidas no pueden reunirse. Muchas costumbres tradicionales de Pascua tendrán que ser desechadas. En lugar de “contar el omer” (las semanas que faltan para Pentecostés), estaremos contando las víctimas del Corona virus.

 

Estas sombrías circunstancias hacen fácil imaginar el encierro en la casa de una familia Israelita en Egipto hace 3,500 años, esperando ansiosamente la luz del día. ¿Esta plaga mortal también nos pasará por encima? ¿Cuándo veremos la luz del día? ¿Y qué mensaje está tratando de darnos Dios a través de esta pandemia?

 

Los antiguos Israelitas estaban atemorizados por los juicios terribles de Dios sobre sus capataces egipcios. Cada horrible plaga contra Egipto la tenían justo al lado. Una por una iban golpeando, y cada una era como un dolor de parto para cada egipcio. Sin embargo, una y otra vez, la tierra de Gosén no fue tocada (Éxodo 8:22, 9:26). Cuando hubo oscuridad total en Egipto, "todos los hijos de Israel tenían luz en sus viviendas". (Éxodo 10:23)

Tras la novena plaga de tinieblas, Dios dio a Israel y a los egipcios un respiro para descansar y recuperarse. Pero el Señor no había terminado. Hubo una última plaga - la muerte de los primogénitos - y el Señor dio instrucciones específicas a Moisés de cómo los hebreos podían escapar de ella.

 

A cada familia Israelita se le ordenó llevar un cordero sin mancha a casa. Luego de cuatro días, matar al cordero, poner  su sangre en los postes de la puerta de su casa, y finalmente asarlo y comérselo entero (Éxodo 12:1-14). Observe cómo los mandamientos dados a Moisés en Éxodo 12 siguieron una progresión específica: "toma un cordero" (v. 3); "el cordero" (v. 4); "tu cordero" (v. 5). Empieza con “un” cordero y termina diciendo "tu" propio cordero. Pésaj tiene que ver con la salvación y la libertad de nuestras vidas personales y como familias. ¡La salvación de la Pascua es personal!

Las plagas y la separación del Mar Rojo en el Éxodo fueron la demostración más abierta del tremendo poder de Dios en la historia humana. Pero una cosa demostró ser más poderosa: ¡un sacrificio de sangre detuvo la mano de Dios! Debemos tomar seriamente este mensaje hoy.

 

Hay otras lecciones importantes que podemos aprender de la historia de Éxodo al enfrentar esta plaga moderna:

 

El Pecado Tiene Consecuencias

Una cosa era comprar un cordero en el mercado y llevarlo directamente al Templo para sacrificarlo. Otra cosa para estas familias fue el llevar al cordero a sus hogares durante cuatro días. Para el tercer día, los hijos se habían encariñado con la pequeña criatura lanuda y le habían puesto un nombre. Pero en el día cuatro, toda la familia tuvo que ver morir al cordero para salvar la vida de otra persona. Esto estaba destinado a dejar una profunda impresión en toda la casa. Dios es santo y hay consecuencias por el pecado. Y solo un sacrificio de sangre podría mantener a raya al ángel de la muerte.

 

Hoy la plaga del Coronavirus es tan letal, y está afectando tanto a todo el mundo, que es difícil negar que Dios, en Su soberanía, lo ha permitido debido a algún pecado humano grave. Proverbios dice: "la maldición nunca vendrá sin causa". (Prov.26:2) Adán fue desobediente y abrió una puerta espiritual para que la muerte entrara al mundo y se extendiera como un virus a todos los hombres (Romanos 5:12). Debemos buscar y exponer la fuente espiritual de esta plaga. Y cada uno de nosotros debe usar este tiempo para indagar en nuestras propias vidas y arrepentirnos de nuestros pecados.

 

Es Importante Tener "Conocimiento de Salvación"

El juicio de Dios golpeó a los primogénitos en Egipto por su culto a los ídolos. Según el profeta Ezequiel, los Israelitas merecían el mismo destino porque también habían comenzado a adorar a los ídolos egipcios (Ezequiel 20:7-10; véase también Josué 24:14). ¡Pero el Señor proporcionó una vía de escape a Su pueblo elegido! Le dijo a Moisés cómo los Israelitas podían escapar de la plaga de la muerte; colocando la sangre de un cordero sin mancha en los dinteles de sus puertas. Las manchas de sangre indicaban que ya había ocurrido una muerte en ese lugar, por lo que el ángel de la muerte no tenía necesidad de entrar a esa casa.

Este conocimiento de cómo escapar del daño salvó a cada hogar obediente de la muerte y la desesperación.

El Nuevo Pacto dice que Jesús vino "para dar conocimiento de salvación a su pueblo para perdón de sus pecados." (Lucas 1:77). También podemos tener "libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesús, por el camino nuevo y vivo que Él nos abrió a través del velo, esto es, de Su carne." (Hebreos 10:19-20). Hace toda la diferencia del mundo conocer la forma de escapar de la ira eterna de Dios. Si sabe cómo, no hay necesidad de temer a la muerte – sea del Coronavirus o de cualquier otro peligro. Usted puede confiar en Jesús para librarle del mal y del daño. En su oración como Sumo Sacerdote, Jesús le dijo a su Padre celestial: "No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal". (Juan 17:15)

 

 

Cada Plaga Tenía un Propósito

El Señor tenía un propósito detrás de cada una de las 10 plagas traídas sobre Egipto. En general, fue para mofarse o destruir los dioses venerados por los egipcios.

Por ejemplo Hapi, el dios del Río Nilo. El Señor convirtió el Nilo en sangre.

Adoraban a Heket, una diosa de la fertilidad con cabeza de rana: Dios envió nubes de ranas entre ellos.

Adoraban al dios Sol Ra; Dios los echó a tres días de oscuridad total.

Y cuando vino la plaga de los primogénitos, el mismo Faraón era adorado como dios. Finalmente, fue también una venganza santa por la matanza de todos los bebés recién nacidos de Israel en Egipto.

 

Hoy, la plaga de Coronavirus está probando a un dios moderno hasta sus límites. Muchos han rechazado al Dios Creador y, en cambio, veneran a la ciencia, al intelecto humano, como capaz de proporcionar respuestas a cada problema. En vez de arrepentirse e invocar a Dios, están confiando en los investigadores médicos para un tratamiento o vacuna contra el virus antes de perder sus trabajos, posesiones e incluso sus vidas. Lamentablemente, muchos ya están en bancarrota, enfermos y muriendo mientras los científicos buscan desesperadamente una respuesta. Es posible que la encuentren en poco tiempo. Sin embargo, esta verdad permanece: la ciencia y la medicina son buenas, pero mantenerlas por encima de Dios es idolatría. Y la ciencia no salvará a la humanidad de los juicios justos de Dios aún por venir.

 

Conclusión

El Libro de Apocalipsis describe una serie completa de plagas y desastres globales que un día impactarán a toda la tierra, superando con creces al Coronavirus e incluso el alcance y la intensidad de las plagas del Libro del Éxodo. Espero que muchos se arrepientan, y oro que lo hagan ahora en los días del Coronavirus. Esta crisis actual de salud ya está sacudiendo toda la tierra - para que el inconmovible Reino de Dios pueda mantenerse firme (Hageo 2:6-7; Hebreos 12:26-28).

Esta Pascua, lleguemos a apreciar aún más que Dios nos ha dado una forma de escapar del miedo a la muerte hoy, y a la ira venidera - a través de Jesús, el Cordero de Dios. "Porque nuestra Pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros". (1 Corintios 5:7)

 

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