EL ACUERDO DE ABRAHAM

Revista Palabra Desde Jerusalén Sep / Oct 2020 WFJ

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21 Oct 2020
EL ACUERDO DE ABRAHAM

EL ACUERDO DE ABRAHAM

¿Es el acuerdo de paz entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos un verdadero avance para la región?

Por David Parsons

La reciente noticia de un acuerdo de paz entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos tomó a todos por sorpresa. La atención de la región pasó de la explosión masiva en el puerto de Beirut a la repentina apertura de relaciones de Israel con un estado del Golfo Pérsico y sus implicaciones para el Medio Oriente y más allá. Incluso las rencorosas protestas para derrocar al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, perdieron fuerza instantáneamente.

Muchos elogiaron el acuerdo anunciado como un regreso bienvenido de la fórmula "paz por paz" preferida por la derecha israelí, ya que no se le pidió a Israel conceder nada a los Emiratos Árabes Unidos a cambio de normalizar relaciones. Otros advirtieron que podría haber un quid quo pro, ya que surgieron informes de que Israel había acordado renunciar a la anexión o aceptar que Estados Unidos vendiera el último avión furtivo F-35 a los Emiratos Árabes Unidos.

Sin duda, el llamado "Acuerdo de Abraham" es un gran golpe. Los Emiratos se han convertido en el tercer estado árabe en romper con el grupo y abrir lazos formales con Israel. Al igual que Egipto y Jordania, los gobernantes de los Emiratos Árabes Unidos decidieron no dejar que el futuro de su nación y de la región sea rehén de la inquebrantable causa nacionalista palestina. Dado el clima actual, varios otros estados árabes sunitas pronto podrían alinearse para forjar acuerdos de paz con Israel.

 

Pero ¿por qué primero los Emiratos Árabes Unidos?

Para responder a eso, basta con mirar un mapa. Los Emiratos Árabes Unidos se encuentran a solo 22 millas de Irán a través del agua y, por tanto, se sienten especialmente vulnerables a las ambiciones regionales y nucleares de Teherán. A la luz de esta amenaza, solicitaron al Pentágono hace seis años adquirir los nuevos F-35, y hacer las paces con Israel ahora aumenta significativamente las probabilidades de que esto se apruebe. Es probable que Israel no pueda bloquear la venta, pero podría esperar ser compensado con otro hardware y avanzada tecnología militar estadounidense para ayudar a mantener su ventaja cualitativa sobre cualquier adversario potencial en la región.

Segundo, los gobernantes de los Emiratos Árabes Unidos miran hacia el futuro y quieren diversificar su economía nacional lejos de la dependencia del petróleo y hacia la alta tecnología, lo que convierte a Israel en un socio natural para ellos.

Tercero, los Emiratos han promocionado a Dubai y Abu Dhabi como centros opulentos que conectan Oriente y Occidente en la economía global emergente, y seguir odiando irracionalmente a Israel no encaja bien con la imagen futurista que están tratando de proyectar.

Finalmente, los ciudadanos nativos de los Emiratos Árabes Unidos comprenden solo el 11% de la población total en su propio país. La nación rica en petróleo ha importado trabajadores de más de 200 países, incluidos grandes contingentes de India y Filipinas, muchos de los cuales practican el cristianismo, el hinduismo y otras religiones. Así que a diferencia de la mayoría de los estados árabes musulmanes, los emiratíes han tenido que volverse muy tolerantes con otras religiones. Por ello hay muchas iglesias e incluso varias sinagogas para servir a la creciente comunidad judía en los Emiratos Árabes Unidos.

De hecho, el año pasado los Emiratos Árabes Unidos le dieron la bienvenida al Papa en Abu Dhabi, donde realizó una gran misa pública para decenas de miles de trabajadores católicos locales. Con el designio de 2019 como el "Año de la Tolerancia", los emiratíes también aprobaron los planes para la Casa de la Familia Abrahámica, un complejo interreligioso excepcionalmente grande que contendrá una mezquita, una iglesia y una sinagoga que vivirán en armonía. Por tanto, parecen tener una mentalidad muy ecuménica, especialmente en la promoción del respeto entre las tres religiones abrahámicas: judaísmo, cristianismo e islam. Además, parece haber una corriente emergente de musulmanes sionistas en el Golfo Arábigo, que reconocen ciertos pasajes en el Corán que afirman que la Tierra de Israel fue prometida por Alá a los judíos.

¿Globalización? ¿Ecumenismo? ¿Sionismo musulmán? Algo de esto puede dar qué pensar a los cristianos. Pero los beneficios potenciales del acuerdo para Israel son demasiado buenos para ignorarlos.

Para empezar, las empresas israelíes de alta tecnología ahora podrán atraer inversiones no solo de los jeques petroleros árabes ricos, sino también del fondo soberano de los Emiratos Árabes Unidos, cuyo valor se estima en más de 1 billón de dólares. Y los israelíes que se lo puedan permitir, ahora podrán comprar y cenar en los lujosos centros comerciales y complejos hoteleros de Dubai y Abu Dhabi.

Además, ya hay rumores de aperturas diplomáticas con varios otros estados árabes sunitas, como Omán, Bahrein, Sudán y Marruecos. También podría haber un efecto dominó en el resto del mundo, ya que muchas naciones comenzarán a cuestionarse por qué deben boicotear y permanecer hostiles hacia Israel si tantos países árabes se están haciendo amigos del estado judío.

Es claro que el presidente de Estados Unidos Donald Trump y su equipo de política exterior han logrado un éxito real para Israel y otras naciones amantes de la paz. Vilipendiado por muchos en el país y en el extranjero, Trump merece crédito por el avance de paz que otros presidentes estadounidenses recientes no tuvieron la visión, la energía y la capacidad de lograr.

Trump podría continuar con el impulso de este avance y extenderlo a otras capitales árabes, porque el bloque árabe sunita ha llegado a confiar en él cuando se trata de enfrentar a Irán. Su política de "máxima presión" ha demostrado que Trump se toma en serio desafiar al régimen clerical militante de Teherán por su búsqueda renegada de armas nucleares y su exportación de terrorismo, armamento y caos en toda la región.

Eso es una gran desviación de las políticas de apaciguamiento hacia Irán adoptadas por la administración de Obama, que incluyó al vicepresidente Joe Biden. Bajo Obama-Biden, los estados árabes sunitas se sintieron abandonados. Con Trump tienen una sensación de tranquilidad, hasta el punto de establecer abiertamente cálidas relaciones con Israel.

Una reelección de Trump podría tener muchos otros impactos positivos para Israel. Por alguna razón, Trump no ha tenido el apoyo internacional que esperaría, ya que aunque es admirado por muchos líderes nacionales en el extranjero, algunas naciones se han abstenido cautelosamente de seguir su ejemplo de trasladar su embajada a Jerusalén o de reconocer la soberanía de Israel sobre el Golán. Esto se debe en gran parte a la animosidad generalizada hacia él entre los medios y las élites, y a la preocupación de que solo sea un presidente de un período. Sin embargo, si gana un segundo mandato, quizá otras naciones finalmente den a Jerusalén el respeto que se merece y coloquen sus embajadas en la ciudad. También pueden unirse a Trump para reconocer el Golán como territorio israelí, e incluso cambiar su postura sobre la legalidad de los asentamientos en Judea / Samaria, como lo hizo Trump. ¡El tiempo dirá!

 

David Parsons es autor, abogado, periodista y ministro ordenado que se desempeña como vicepresidente y portavoz principal de la Embajada Cristiana Internacional en Jerusalén; www.icej.org/

 

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