EL ÉXODO

En los Tiempos de Moisés y Hoy

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24 Feb 2016 (All day)
EL ÉXODO

Cuando el Señor Dios de Israel sacó a su pueblo de Egipto, una nación entera fue sacada de bajo el dominio y el control de la superpotencia de la época. ¡Era inaudito! Incluso el mismo Señor dijo: "Porque pregunta ahora si en los tiempos pasados que han sido antes de ti, desde el día que creó Dios al hombre sobre la tierra, si desde un extremo del cielo al otro se ha hecho cosa semejante a esta gran cosa, o se haya oído otra como ella." (Deut.4:32) Esto fue para que todo Israel y todas las naciones gentiles supieran que el Señor mismo es Dios, y no hay otro fuera de él. Para siempre será fiel a sus promesas del pacto con su pueblo y las cumplirá (Deut.4:35,37).

LA GRAN SALIDA

Este gran éxodo (del griego "salir") sacudió Egipto en su núcleo - desde Faraón hasta su pueblo. No había nadie que pudiera interponerse en el camino del éxodo; ¡ningún poder militar ni líder político, ningún negociador sabio ni hechicero hábil podrían detenerlo! Los ídolos de Egipto se vinieron abajo, el poder de los hombres y de los espíritus malignos se rompió y fue reducido a la nada por el Señor, y su pueblo salió en libertad de la opresión, la servidumbre y la esclavitud.

Ahora estaban en el umbral de un largo viaje que el Señor usaría para transformar este grupo no organizado de antiguos esclavos en una nación en completo funcionamiento bajo la sabiduría y el dominio del Señor como una expresión de su reino y gobierno en la tierra. Y hoy después de tantos miles de años, iluminados con el conocimiento de la historia de la humanidad antes y después, podemos ver cómo estos eventos y lo que siguió ha cambiado todo para todas las personas -¡para bien! ¡Israel se ha convertido en una bendición para todas las familias de la tierra!

REVELACIÓN EN EL SINAÍ

Después de que Israel salió de Egipto, el pueblo recibió la revelación divina del Creador mismo. Recibieron la sabiduría y el entendimiento más allá de lo que habían conocido. Bajo el liderazgo de Moisés el pueblo de Israel recibió por primera vez una mayor comprensión de quién realmente era Dios, como su Creador, y quiénes eran ellos como seres humanos. Luego les reveló el verdadero valor de cada individuo, el comienzo y el fin de toda la creación, y por último, los bendijo con los Diez Mandamientos.

Antes de este encuentro, la humanidad había adorado al sol, la luna y las estrellas, así como los animales y todo tipo de imaginaciones vanas e ídolos. Tampoco habían entendido que cada hombre, mujer y niño fueron creados a imagen de Dios, y como tal tenían un valor incomprensible.

Las naciones estaban en la oscuridad sin esperanza y carecían de la sabiduría para discernir lo que era bueno y beneficioso, y lo que trae la destrucción, el caos y la confusión. Gracias a la jornada de Israel, sin embargo, fuimos edificados con el fin de ver y entender.

Se dieron a la humanidad directivas para evitar el sufrimiento innecesario, la angustia y la tristeza. Como resultado de la salida de Egipto, Israel fue el primer país de muchos en recibir esta sabiduría y  conocimiento para transmitirlos al resto de la humanidad (Ex. 9:6, Deuteronomio 4:6, Juan 4:22, Rom.9:1-5). Israel ha sido y es el instrumento de Dios en Su plan divino, eterno.

PASADOS POR ALTO

Al acercarse la Fiesta de la Pascua, recordamos tanto el éxodo de los israelitas de Egipto como las lecciones que aprendieron. El Señor introdujo al pueblo el concepto de la justicia, el pecado y el perdón que es lo que conmemora la Fiesta de la Pascua. El sacrificio de sangre, que cubre los actos inicuos de traspasar los mandamientos del Señor, se introdujo con fuerza al pueblo de Dios esa misma noche, cuando estaban a punto de salir de Egipto. El Señor instituyó la Pascua, con su mensaje de perdón, como una salida de la opresión de su pueblo. Hoy sabemos que el Señor Jesucristo mismo es el cumplimiento último de todos los sacrificios de animales - Él es la propiciación por nuestros pecados.

Justo antes del primer éxodo, histórico, cada familia hebrea debía tomar un cordero sin mancha y matarlo al anochecer (Éxodo 12). A continuación, la sangre del cordero inocente era puesta en los dos postes y en el dintel de cada casa, porque el Señor había prometido: "Cuando yo vea la sangre, pasaré de vosotros" (Éxodo 12:13)

CORDERO SACRIFICIAL

Cada familia en Egipto -egipcios e israelitas por igual– enfrentó la muerte que entraría en cada hogar para tomar su primer hijo. El juicio de Dios caería sobre la tierra debido a la adoración de ídolos. El libro de Ezequiel explica que dado que los hijos de Israel en Egipto también habían caído en la misma trampa y en la adoración de ídolos, sus familias también estaban bajo la maldición de la muerte (Ezequiel 20:7-10). Pero Dios proveyó una vía de escape para su pueblo y todas las familias de Israel se salvaron.

La pena de muerte y el juicio de Dios podrían ser transferidos de las familias a un cordero inocente, sacrificado a cuenta de ellos. Sus pecados sólo podían ser vengados con un sacrificio, pero no sería el de un miembro de su propia familia; no el primogénito, ni el padre o la madre, sino un cordero. Los pecados de cada israelita, así como la condena a muerte, fueron trasladados hacia el cordero y a cambio, la inocencia del cordero y su voluntad de vivir se transfirieron a la familia. El cordero tenía que morir para toda la familia, ¡incluyendo el primogénito, quien podría vivir!

LA FUERZA DE LA SANGRE

Esa noche el ángel de la muerte pasó destruyendo la vida entre las familias egipcias, pero al ver la sangre del cordero en el dintel y postes de los hogares hebreos, pasó por encima. Un sacrificio se había hecho y el destructor no atacaría por segunda vez - ¡en el interior las familias estaban perfectamente protegidas!

En los siglos que siguieron, la sangre de animales inocentes fue derramada regularmente en el altar  según las instrucciones de Dios dadas en Sinaí. El Señor dijo: "Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona." (Lv.17:11) Cuando Dios veía la sangre, era la señal de que Sus requisitos de justicia se habían cumplido y el precio de las iniquidades había sido pagado. ¡Dios era ahora libre y justo al dar Sus bendiciones y protección a Sus justos!

EL ULTIMO SACRIFICIO

En el NT, el apóstol Pablo aclara este principio y enfatiza: "De hecho Cristo, nuestra Pascua, fue sacrificado por nosotros" (1 Cor.5:7) El castigo por nuestros pecados se transfirió a Jesús en la cruz, y en cambio, su vida y su justicia se transfirió a nosotros por medio de su resurrección. Cuando creemos que su vida está en nosotros, ¡la vida que vivimos es suya y que nunca moriremos! (Gál.2:20, Jn.11:26)

Pero este sacrificio definitivo de Jesús es más que una cubierta de sangre por nuestros pecados. Más que un recordatorio de perdón de los pecados -Su muerte y resurrección ha llevado nuestros pecados, y nuestra conciencia de pecado ha sido sustituida por la conciencia de la justicia (Juan 1:29, Sal.40:6-8, Heb.10:1-22). El sacrificio de Jesús es el cumplimiento de todos los sacrificios en la Ley de Moisés. ¡Su sacrificio es accesible a todas las familias de la tierra! (Gén.12:3, Gál.3: 8)

EL PUEBLO JUDIO

Después de siglos de exilio, la nación de Israel restaurada es próspera una vez más pese a las condiciones desfavorables en el Oriente Medio. Pero el éxodo continúa en la actualidad como en el tiempo de Moisés. El pueblo judío aún está regresando a la tierra de su promesa. Igual que la gran salida de Egipto hace miles de años era un espectáculo para la vista, el éxodo actual de los diferentes países en el mundo ha sacudido naciones, ¡especialmente las musulmanas!

Una vez más nos preguntamos: "¿Ha sucedido antes algo como esto?" ¿Qué nación en la historia de la humanidad, a pesar de estar lejos de su tierra natal durante dos mil años ha regresado al mismo lugar, a hablar el mismo idioma, y ​​adorar al mismo Dios que cuando se fueron? Creyentes y agnósticos por igual deben coincidir en que hay un solo caso: los judíos, el pueblo elegido y amado de Dios.

NUEVO ÉXODO

Al igual que en la época de Moisés, ningún negociador sabio ni hechicero hábil será capaz de detener el regreso de los judíos a su tierra. ¡Nadie puede evitar que [el pueblo judío] salga de las naciones y entre en la Tierra Prometida! El Dios de Israel ha hecho un pacto con su pueblo y Él permanecerá fiel a sus promesas de traerlos de vuelta. Él nos manda a declararlo: "Oíd palabra de Jehová, oh naciones, y hacedlo saber en las costas que están lejos, y decid: El que esparció a Israel lo reunirá y guardará, como el pastor a su rebaño.” (Jer.31:10)

La Palabra de Dios dice que este nuevo éxodo cambiará el panorama de la humanidad. La re-unión del pueblo judío se convertirá en su salvación y dará paso a la justicia y la paz a todas las naciones (Ez.36:24-28, Rom.11:26-27., Isa2:1-4). El reino de los cielos se expresa en una forma sin precedentes en la Tierra, y el Rey mismo volverá y será recibido por sus hijos (Mt.23:39, Hch.1:11, Prov.8: 30-31).

A través de su trato con Israel, ¡Dios el Creador y Redentor verdaderamente bendecirá a todas las familias de la tierra!

ASCENDER A LA TIERRA

Por la fe en la Palabra de Dios, en la Embajada Cristiana Internacional en Jerusalén nos hemos alineado a los planes de Dios durante décadas. Sabemos lo suficiente como para estar seguros de esto: Dios es fiel a sus pactos. Hemos estado ayudando a los judíos a regresar a Israel, y junto con sus aportaciones fieles ya hemos ayudado aproximadamente a 120,000 hadashim olim (nuevos inmigrantes) para hacer aliyá (retorno, o literalmente: ascender) a la tierra prometida.

También hemos celebrado la fiesta de los tabernáculos aquí en Jerusalén desde 1980, junto con nuestros amigos judíos y todas las familias de la tierra. ¡Por lo tanto nos alineamos públicamente con Su Palabra y confesamos que creemos que la Israel moderna ha sido reunida por el mismo Dios de Israel! Es un cumplimiento de las promesas de Su pacto, y Él permanece fiel en su amor leal hacia su propio pueblo. ¡Entendemos suficiente de este plan!

Así que una vez más, una sus manos con las nuestras con fuerza, ¡y continuemos trayendo a los judíos de vuelta a casa! Al hacerlo, haga planes para traer a toda su familia a Jerusalén para celebrar la Fiesta de los Tabernáculos este año bajo el lema "Todas las familias de la tierra". Anótelo en su calendario: del 16 al21 de octubre de 2016. Confíe que el Señor lo hará -Él traerá todas las familias a Jerusalén.

¡Recuerde que su familia está a salvo, protegida y bendecida por la sangre del Cordero de Dios, nuestro Señor y Salvador Jesucristo!

 

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